El debut de Tehmplo en la jungla de Tulum: cuando el ritmo marcó el inicio de una nueva era
La madrugada aún respiraba selva cuando Tehmplo abrió oficialmente sus puertas y Tulum fue testigo del nacimiento de un nuevo ritual sonoro. En lo profundo de la jungla, donde el silencio suele mandar, el pulso electrónico tomó el control y marcó el inicio de una experiencia que superó cualquier expectativa. No fue solo una fiesta: fue un punto de encuentro, un llamado colectivo al ritmo y al movimiento.
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Donde el sonido guía y nosotros seguimos
Bajo la premisa “This is where we meet. Where sound leads and we follow”, Tehmplo celebró su primer gathering este 5 de enero de 2026, dejando claro desde el primer compás que este espacio llegó para redefinir la experiencia musical en Tulum. Rodeado de vegetación viva, con una producción que dialoga con la naturaleza y una atmósfera casi espiritual, el venue se integró a la jungla como si siempre hubiera estado ahí.
La noche avanzó sin prisa pero sin pausas. Cada transición, cada drop y cada silencio fueron parte de una narrativa que se sintió orgánica, fluida y profundamente conectada con el entorno.
Una alineación que despertó la jungla
El debut no pudo tener mejor banda sonora. Arodes, CamelPhat, Marco Carola, Scenarios, Vintage Culture y Vite fueron los encargados de encender la selva y guiar el viaje hasta bien entrada la mañana. Los sets se sintieron curados, pensados para el espacio y para el momento, con una energía que crecía a medida que la noche se disolvía entre luces, cuerpos en movimiento y sonrisas cómplices.
Marco Carola, protagonista de esta primera fecha, entregó un set hipnótico y preciso, reafirmando por qué su nombre sigue siendo sinónimo de pista llena y conexión total. La jungla respondió como debía: entregada, intensa y viva.
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Mucho más que una fiesta
Tehmplo no se presentó como un venue más en Tulum. Desde su debut dejó claro que aquí la experiencia va más allá del line-up. La producción abierta, el diseño sonoro y la integración con el entorno natural construyeron un espacio donde el tiempo se diluyó y el baile se volvió un lenguaje común.
No se trató de documentar el momento, sino de vivirlo. De dejarse llevar por el flujo, confiar en el viaje y encontrarse en la pista de baile con desconocidos que, por unas horas, se volvieron parte de la misma tribu.
El inicio de algo grande
Con el amanecer marcando el cierre de esta primera reunión, quedó una certeza flotando en el aire húmedo de Tulum: Tehmplo llegó para quedarse. Este debut no fue un experimento, fue una declaración. Y apenas es el comienzo de una temporada que promete noches memorables y travesías sonoras que quedarán grabadas en la memoria colectiva de la escena.
La jungla ya despertó. Ahora, solo queda seguir el ritmo.